Rodolfo Medina es uno de los históricos hombres de la TV Pública. Recorrió el país a cargo del móvil Mar del Plata y fue testigo de parte de las imágenes más relevantes de los últimos 40 años. 

La vida de la Televisión Pública está llena de historias. De programas, artistas, conductores. De personajes que atravesaron la pantalla y se metieron en la vida de la gente. Pero también hay otras historias, aquellas que son anónimas, pero que forman parte de la historia del canal más antiguo de nuestro país. Una de ellas es la de Rodolfo Medina, por años, Jefe de Exteriores.

“El canal, claro, es mi vida. Pasé 28 años dentro de esas instalaciones. Era armar la valija y salir, me encantaba hacer eso. Sabía que era así mi trabajo y lo disfrutaba. Comencé a ser Jefe del móvil de exteriores en 1978 en una carrera de automovilismo en Río Negro y, desde entonces, todo fueron emociones”, cuenta Rodolfo, que se jubiló en 2011 y, aclara, que hay días que aún extraña la adrenalina de su labor.

Ser Jefe de un móvil de exteriores es una altísima responsabilidad. Quien ejerce esa función es el responsible técnico de que todo lo que se genera salga correctamente al aire. Cuántas veces hemos escuchado hablar de los malditos “problemas técnicos”. Con ellos, lucha permanentemente para evitarlos, una persona que ocupa el puesto que ostentó por años Medina.

“Estuve en muchísimos eventos. Tantos que hasta a veces me olvido de alguno muy importante. Desde grandes citas deportivas a sucesos históricos del mundo. Las cumbres presidenciales en las que participé, por ejemplo en Venezuela y Brasil, el sorteo de los Juegos Olímpicos de 2004 y el Mundial de Alemania en 2006, me vienen enseguida a la memoria. También la experiencia en el Canal de Beagle”, memoriza Medina y se emociona. Claro, fueron tantas vivencias, que es imposible no pasar por ese estado.

El histórico móvil llamado Mar del Plata, que por años recorrió el país para nuestro canal, fue el que estuvo a cargo de Medina durante su paso por el canal. No duda al calificarlo como “su casa”. “Yo lo cuidaba como si fuera mi hogar. Cuando quedó inactivo hace unos años, sentí dolor”, dice el experto técnico.

Jubilado, no pierde las costumbres. “Miro noticieros todo el tiempo. Me fijo en los detalles que no mira el televidente común, sino los que tenemos el ojo entrenado. Enseguida me doy cuenta cuando una pareja de conductores no se lleva bien o si hay cuestiones técnicas que están fallando. El ojo no se pierde nunca”, cierra pícaro.

La entrevista termina. El es un hombre anónimo. Pero que, sín dudas, es parte de la historia de la televisión. Casos así nos demuestran, una vez más, que no solo los famosos hacen grande a nuestro medio.

Juan Ballesteros
Periodista Deportivo y Conductor
Televisión Pública Argentina